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CONDENADOS A ENTENDERNOS: Como mejorar las relaciones entre artistas electrónicos y los medios de comunicación del asunto

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21 May CONDENADOS A ENTENDERNOS: Como mejorar las relaciones entre artistas electrónicos y los medios de comunicación del asunto

Para intentar entender como deben de entenderse y mejorarse las relaciones entre los artistas electrónicos y ad-hoc y los medios de comunicación del asunto el reciente Madrid Music Days 2015 reunió a un ecléctico grupo de profesionales de medios nacionales (periodistas, revististas, bloguistas y hasta terroristas de la pluma o el ratón) la pasada mañana del 7 de mayo, entre los que tuve el placer de estar invitado. De dicho sabroso encuentro extraigo las siguientes conclusiones, ideas y chascarrillos que aquí pongo a disposición de los amigos del blog de Lets Market.

La necesaria relación entre artistas y medios de comunicación siempre debe ser como una batalla tras la que se consigue necesariamente una paz estupenda e interesante para ambos contendientes. El artista, grande o pequeño, siempre necesita y quiere pagar poco o no pagar al medio –grande o pequeño- para que este le apoye, le publique todas sus cosas, lo haga famoso y así le salgan muchos bolos, pueda vender muchos discos y hasta soñar con poder vivir de la música electrónica. El medio -sea cual fuere su naturaleza, formato y potencia- intentará sacarle lo máximo al artista o promotor para así poder pagar sus gastos y no tener a su equipo temblando sobre ese feo alambre que todos los que estamos en este asunto desde hace años conocemos bien por desgracia.

Si el artista es muy grande o grandísimo -léase: de relevancia e interés mundial- no tendrá muchos problemas en que le publiquen una portada y un extenso reportaje o entrevista. Al contrario, los medios –grandes, sobre todo- se pelearán –literalmente- por conseguirla y apuntarse el tanto de que en España se han llevado el gato al agua frente a la competencia. Aquí todo se negocia entre los agentes de prensa del artista y la dirección de dichos medios, y siempre suelen entrar en liza los jefes de los departamentos de publicidad, para intentar, claro, sacar algo de tajada.

10155119_10153274984574869_3006257854058710147_nSi el artista es pequeño o medianejo la cosa cambia. Nadie desgraciadamente regala una portada a un tipo que, a priori, nadie conoce y por eso se entiende que no interesa a nadie. Y es aquí donde se libra la verdadera batalla. El artista novel quiere que los medios –grandes, sobre todo, esos que llegan a cientos de miles de clubbers en todo el mundo- al menos le presten un poco de atención, que escuche la promo que les ha enviado y que, oh quizá, flipen con una apuesta súper talentosa, súper chula y súper alucinante que les convenza de que merece disfrutar de un espacio privilegiado en sus páginas digitales o impresas. Aquí la buena noticia es que los milagros existen y a veces suceden cosas así. Siempre y cuando que haya algún periodista que quiera apostarlo todo por alguien que de momento no le va a ayudar a que al final de mes pueda afrontar sus pagos de alquiler, gas, luz, pañales, potitos, alcohol, drogas, etc.  La mala es que solo un 5% de esos artistas pequeños consiguen sin “pertenecer a la tribu” (como dice la gran Patricia Godes) o pasar por caja –léase pagarse, al menos, unos banners- que alguien le dedique un poco de atención en la fauna y flora de los medios considerados como majors. Casos de “inesperados éxitos mediáticos” como los de Bruna, The Suicide of Western Culture o Ioan Gamboa, por ejemplo, son la excepción que confirma la regla y la prueba patente de que el periodismo musical nacional de primer nivel sigue existiendo gente que apuesta de forma independiente por artistas desconocidos de talento gigante… y todo eso sin recibir ni un pavo por ello, como debe ser.

Llegados a este punto, estas son mis modestas recomendaciones y conclusiones:

1º- Artistas, promocioneros y promotores; tengan siempre en cuenta de que en los medios de comunicación en los que ustedes quieren salir para así subir cachés, vender más discos y conseguir más bolos, hay gente como mis compañeros y yo que lamentablemente comemos todos los días y eso supone que todos tomemos conciencia de que “si me ayudas te podré ayudar” y sino pues en breve todos echaremos el cierre, ustedes tendrán que promocionar sus eventos y discos en sus muros de Facebook y en la revista ‘Qué me dices’ y nosotros, los periodistas del asunto a otra cosa mariposa.

2º- Que en España no exista una industria cultural potente como tal, y mucho menos en lo que afecta a la música electrónica, no quiere decir que entre todos podamos ir tomando necesaria conciencia de que está en nuestras manos construir una nueva realidad en la que todos, y cuando digo todos me refiero a todos, podamos demostrar que lo nuestro es bueno, que es vendible -aquí y fuera de nuestras fronteras- y que todo eso puede ser contado de la mejor manera posible. El artista apoya al medio, el medio apoya al artista y todos ganamos. Sobre todo ese público al que todos tenemos tantas ganas de mostrar lo cojonudísimos que somos.

3º- Llegar a los medios desde al anonimato es complicado y altamente ingrato. Llegar a los medios contratando un servicio de promo masivo tampoco suele ser muy efectivo sino eres un nombre consolidado. Lo de los feedbacks tampoco funciona, ya no cuela, todo el mundo sabe que ningún artista responde por sí mismo y que Richie Hawtin diga que el tercer tema de tu nuevo EP es “nice o great” suena a coña marinera y lo que es peor: a estafa.

4º- Recomendaros que confiéis vuestros sueños a alguna de las agencias de prensa que en estos momentos trabajan de forma profesional en España, sea Pat Comunicaciones, sea Freelastica o sea Jaguay. Se trata de gente que solo si os pueden ayudar aceptarán vuestras propuestas. Sin trampa ni cartón. Trabajan de forma artesanal, meticulosa y cariñosa frente al masivismo y pasotismo de esas empresas de promo que lo único que hacen es pautar vuestra comunicación entre otras miles, darle a un botón y hacerla llegar a cientos de correos que, lamentablemente, serán borrados sin ni siquiera haber sido abiertos. Doy fe de ello. Si recibo unas 400 promos a la semana solo abro y escucho un 25% de las mismas, ¿Por qué razón crees que una debe de ser la tuya? ¿Quién te ha contado que las cosas son así?

5º- Finalmente quiero insistir en que si queremos profesionalizar una escena de artistas y medios que sigue en el amateurismo peligroso de los años 90 hay que entender que lo mejor es invertir en medios potentes, de esos que llegan a mucha gente, y hacerlo de forma bien planificada y organizada para que esa pasta se rentabilice lo máximo posible. Hazte amigo de los medios, ayúdalos a sobrevivir y seguro que conseguirás amortizar tu esfuerzo económico en poco tiempo. Hazles una caricia y ellos sabrán devolvértela en forma de masaje tailandés y a veces hasta con final feliz.

“¿Se puede ser periodista musical en España y ser feliz? Sí, siempre que dicha felicidad no dependa de ser periodista musical en España”. (Fernando Fuentes, mayo 2015)

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